En el corazón de Madrid, donde la tradición convive con una energía urbana en constante transformación, el Thompson Madrid escribe un nuevo capítulo en su historia.
Coincidiendo con la reciente renovación de la Plaza del Carmen, el hotel refuerza su apuesta cultural y gastronómica con una propuesta que trasciende lo meramente hotelero para convertirse en un auténtico catalizador de experiencias.
Ubicado estratégicamente junto a la Puerta del Sol y la Gran Vía, el Thompson Madrid celebra así su cuarto aniversario consolidándose como mucho más que un hotel: un espacio en constante evolución donde diseño, cultura y hospitalidad premium convergen para redefinir la experiencia urbana en la ciudad.
Thompson Presents
El pasado 15 de abril, este posicionamiento cobró vida con “Thompson Presents”, una iniciativa que sintetiza la esencia de la marca: una intersección vibrante entre arte, moda, gastronomía y cultura contemporánea. La jornada, concebida como una experiencia inmersiva, convirtió tanto el hotel como su entorno en un escenario dinámico donde lo cotidiano se reinterpretó desde una mirada creativa.

El punto de inflexión llegó con “The Longest Table”, una propuesta que transformó la Plaza del Carmen en un espacio escénico inesperado. Allí, una gran mesa imperial -intervenida por la artista Brianda Fitz-James Stuart– se erigió como eje central del evento. Su intervención no fue meramente decorativa: cada detalle, desde los textiles hasta la disposición de los elementos, componía una narrativa visual que dialogaba con el entorno urbano. La mesa dejó de ser un objeto funcional para convertirse en una instalación artística en sí misma.
En torno a esta pieza, figuras destacadas del ecosistema creativo, junto a influencers y periodistas, compartieron una experiencia gastronómica diseñada para sorprender sin renunciar a la identidad local. La propuesta culinaria, firmada por La Barra de Ultramarines del Coso, reinterpretó el recetario castizo con un enfoque contemporáneo: desde las clásicas patatas bravas o las croquetas de jamón ibérico hasta guiños más sofisticados como el nigiri de atún rojo o la anchoa sobre brioche. Un equilibrio medido entre tradición y vanguardia que define el nuevo rumbo gastronómico del hotel.

El albornoz como expresión creativa
Sin embargo, uno de los momentos más comentados fue el desfile performativo que elevó un elemento cotidiano -el albornoz- a pieza de autor. Diseñadores como Ernesto Naranjo, Beatriz Peñalver o Pablo Erroz, entre otros, reinterpretaron esta prenda icónica del universo hotelero, desdibujando sus límites funcionales para convertirla en un objeto de expresión creativa. El resultado fue un desfile vivo, integrado en la propia plaza, donde la moda se fusionó con el espacio público en una coreografía orgánica y sorprendente. El calzado de Genuins reforzó ese diálogo entre diseño y funcionalidad, aportando coherencia estética a cada look.

La experiencia no se limitó a lo visual o gastronómico. A lo largo del día, el hotel desplegó una programación de talleres experienciales que activaron sus distintos espacios: desde sesiones culinarias hasta propuestas de arte, flamenco y coctelería. Cada actividad estaba concebida bajo una lógica participativa, alineada con un estilo de vida contemporáneo que busca la interacción y la personalización de la experiencia.
Con “Thompson Presents”, el hotel no solo presentó su renovada oferta de Food & Beverage, sino que reafirmó su papel como epicentro cultural en Madrid. Su propuesta se articula en torno a tres espacios con identidad propia: Makáá, en el rooftop, donde el fuego y las vistas panorámicas construyen una experiencia sensorial; La Barra de Ultramarines del Coso, que reinterpreta el imaginario castizo desde una óptica actual; y Jack’s Club, un speakeasy de inspiración británica que introduce al visitante en una atmósfera íntima y sofisticada.

